A la niña de mis ojos le ha dado por ser tenista y yo, después de 34 años juntas, no le puedo negar nada. Así que nos hemos ido a una tienda de deportes y la he equipado de arriba a abajo.
Veamos:

- Mini vestido escotado para lucir ese muslamen setentero de tobillo fino que tiene mi nancy.
- unas braguitas de puntillas ya que el deporte no está reñido con la coquetería.

De espaldas se ve mejor y de paso os enseña los rizos que se ha hecho. Y es que desde que se sometió al transplante capilar se ha vuelto imposible...

- unas bambas blancas: en los 70 no se estilaban las de colores y esos calcetines de rayas igualitos a los que llevaba yo en el cole el día de gimnasia...
Hace años una amiga y yo nos apuntamos a un curso de tenis; le ponía ganas pero la verdad es que era mala, malísima... al menos me lo pasaba bien y hasta adelgacé unos kilillos que siempre se agradece.














